viernes, 25 de enero de 2013

EL PACTO DE NUEVA YORK – 1958 Y LA PSEUDO DEMOCRACIA EN VENEZUELA




Domingo Sánchez P


            Este Pacto, cuya historia detallada poco se conoce en Venezuela, dio origen a su versión posterior, mejor conocida como el Pacto de “Punto Fijo” que fue el resultado de un plan preparado, por quien luego fue Presidente de la República de Venezuela, conocido como Rómulo Betancourt Bello.

            Los antecedentes del Pacto de Nueva York, tienen una pequeña historia vinculada con dicho personaje. La dictadura de Juan Vicente Gómez (1909-1935) comienza con la traición de Gómez a su antiguo Jefe, Cipriano Castro el 19 de diciembre de 1909, la cual se produce con la aprobación previa del Departamento de Estado de los Estados Unidos, quienes envían al Puerto de La Guaira tres corbetas armadas, en señal de aprobación al hecho y como amenaza a la posible reacción de los venezolanos ante el golpe de estado.

El exilio de los políticos venezolanos enemigos de la dictadura de Gómez, era variado y funcionaba tanto  en Europa, como en  México,  Costa Rica, Colombia y Cuba, donde se hallaban  los de menos recursos económicos.  Las posiciones variaban desde los exiliados comunistas hasta militares reaccionarios desplazados.  Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Valmore Rodríguez miembros prominentes del posterior Partido Acción Democrática y otros, coqueteaban con el marxismo e incluso el leninismo, como lo prueban varios documentos de la época. 

Rómulo Betancourt, en sus delirios de izquierdista afirmaba, hacia 1932 por ejemplo: “No es necesario hablar del concepto que nosotros tenemos de la podrida democracia burguesa. No es necesario decir que nosotros, (comunistas), no vemos en ella   sino una tapadera más o menos disimulada de la dictadura de un puñado de imperialistas y millonarios. Pero  las masas atrasadas de un país donde el régimen imperante no ha permitido al proletariado educarse políticamente, no razonan así.  Tienen ilusiones constitucionales, fe en la democracia (….)  Nuestra posición debe ser la experiencia internacional de la lucha de clases, estamos convencidos de que el más democrático de los gobiernos, que vaya a sustituir a Gómez, no será sino un antifaz de los latifundistas y de los imperialistas; nosotros estamos plenamente convencidos de que sólo un Gobierno revolucionario de los obreros y campesinos, solucionará los dos problemas fundamentales de las masas del país: el de la tierra y el de la liberación nacional.”  (1)

Como puede apreciarse por la cita anterior, todavía en  aquella época 1931-1934 tanto Betancourt como algunos de los mencionados antes,  eran miembros activos de los Partidos o movimientos revolucionarios de la época y conocían y estudiaban elementos de marxismo y  del leninismo. De hecho, el propio Rómulo Betancourt fue  miembro activo del Partido Comunista de Costa Rica.

Años más tarde, durante la dictadura del Gral. Pérez Jiménez (1948-1958) aquellos aguerridos “marxistas-leninistas” de antes, se cambiarían con ropa y equipaje a lo que ellos llamaron alguna vez la “odiosa social-democracia”. En efecto ya para los años de la década de los noventa, tanto Rómulo Betancourt como Jóvito Villalba moraban en la cuna del Imperialismo, como exiliados.

Entre las amistades de Betancourt, estaba otro personaje: el célebre ex comunista italiano Serafino Romualdi quien ejercía un alto cargo entre los sindicalistas reformistas de Estados Unidos, la American Federation of
Labor - AFL,  Betancourt establece, a través de este agente de la CIA el contacto oficial con nada menos que Maurice Bergbaum, Jefe de Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado de los Estados Unidos e incluso con Allen Dulles, el propio Jefe del Departamento citado.

Corre el fin del año 1957 y el estado real de la dictadura de Pérez Jiménez es difícil, con hechos como las fisuras dentro del propio aparato del Estado, comienza a dar signos de su posible caída,  pues han comenzado a movilizarse tanto el pueblo (con la Junta Patriótica) como las propias Fuerzas Armadas del País. El 1° de enero de 1958, se produce un primer alzamiento en  la Aviación Militar. El mes de enero sigue con  enfrentamientos abiertos entre las masas populares y las policías del régimen, sobre todo en Caracas. La dictadura se estremece  y esto es del conocimiento del Departamento de Estado de Estados Unidos. De hecho Pérez Jiménez ha hecho saber al Departamento de Estado, el peligro que significa Betancourt.

En un curioso documento que algún adeco informado, (firmando como MAR) publicado en Internet, hallamos las confesiones del propio Betancourt antes de firmarse el célebre pacto de Nueva York. Veamos:  “En diciembre de 1957, el gran plan está lanzado. Betancourt se encuentra en Washington y se reúne con el Departamento de Estado. Le acompaña Serafino Romualdi. Como eran días navideños y varios funcionarios salían de vacaciones, esa reunión se precipitó. Se realizó en la oficina del señor Davis, Coordinador de Asuntos Suramericanos.  Asistieron Rómulo Betancourt, Davis funcionario a cargo de Venezuela y Serafino Romualdi, Jefe de la Oficina de Relaciones Obreras para América Latina.  La reunión  se prolongó desde las 10am hasta las 12pm. En ella se plantearon dos tesis: a) nuestra posición positiva ante el próximo proceso electoral; nuestra actitud cuestionadora de la legalidad de las concesiones petroleras otorgadas por esa gente (…)

Posteriormente a la reunión, en contacto con uno de los asistentes en una fiesta particular que en reuniones con  Serafino Romualdi, me dijo esto: 1) fue muy positivo  todo lo hablado y coincidieron  los asistentes en  que el planteamiento fue serio, responsable; 2) se mantenían interesados en la solución “a la peruana” y dicen que contribuirán a su éxito en lo que sea posible.” Y prosigue Rómulo: “Muy movido estuvo ese mes de diciembre también con reuniones en New York. 1) Una larga entrevista con Jay Lovestone, el “arquitecto” de la política exterior de la AFL CIO;  2) entrevista con Adolph Berle, ex Subsecretario de Estado y consejero de política exterior de los Demócratas, muy influyente en  el Departamento de Estado; 3) entrevista y almuerzo con Max Ascoli, Director de la revista The Reporter;  4) entrevista y almuerzo con Levias, director de la revista New Leader;  ruedas de prensa ajustadas estrictamente a un texto previamente elaborado en inglés; 5) almuerzo en el Carnegie; 6) reunión con urredistas en Washington, en  respuesta a una pregunta de la Sra. Frances Grant “la autoricé no  solo para invitar a los urredistas a la comida, sino para pedirle a Jóvto Villalba  que hablara  con ella, expresando sus propios y autónomos puntos  de vista.

 Por cierto, esta mujer Frances Grant, del  Departamento de Estado, acompañará  las andanzas de Betancourt con dicho Departamento de hasta su auto-exilio en Suiza.

            Por la documentación anterior, el propio Rómulo Betancourt comenta sus actuaciones con el fin de firmar un pacto que incluyese a Acción Democrática, Unión Republicana Democrática y Copei, garantizándose el apoyo irrestricto de Estados Unidos en un nuevo gobierno, al excluir a los comunistas, todo ello bajo la promesa de garantizar el flujo de petróleo a Estados Unidos y sobre todo “controlar cualquier tipo de conmoción popular”,  al producirse la caída del gobierno de Pérez Jiménez.

            El Pacto contendría las siguientes premisas políticas:

· Propiciar una especie de tregua política en los próximos meses, dedicando mayor esfuerzo a reorganizar los partidos internamente que a la agitación callejera.
·    Eliminar definitivamente en la lucha interpartidaria, la pugnacidad agresiva y el desplante provocador.

Luego de varias reuniones en Washington y conseguido el visto  bueno del Departamento de Estado, y de haber convocado a Nueva York al Dr. Rafael Caldera y contando con la presencia del Dr.  Jóvito Villalba, las acciones en Venezuela siguen precipitándose y el Pacto es firmado en el Athletic Club de Nueva York el 20 de diciembre de 1958 con la presencia de Maurice Bergbaum, Serafino Romualdi, Germán Arciniega. El autor no ha podido conocer aún, el texto del susodicho Pacto de Nueva York.

      La caída la dictadura de Pérez Jiménez, gracias al esfuerzo y las luchas del pueblo y al importante papel de las Fuerzas Armadas el 23 de enero de 1958, permite el regreso a Venezuela de los exiliados y el 31 de octubre de 1958,  se firma en Carracas, la versión criolla del Pacto de Nueva York, en  la casa de habitación de Rafael Caldera, llamada “Punto Fijo”.  Todos sabemos el desarrollo de dicho pacto de Punto Fijo que permitió a los partidos AD y COPEI, principalmente, repartirse y disfrutar alternativamente el poder durante el período 1958-1998, historia bien conocida por todos los venezolanos, cuando, en nombre de la democracia, se cometen numerosos atentados contra la libertad y los derechos humanos. Pero esa  es otra historia.
                 
NOTAS
(1) -Rómulo Betancourt Carta del 2-8-1932 Libro Rojo - 1935 En: El Pensamiento Político Venezolano del Siglo XX, vol. 12:XXXVI – Caracas 1983
(2)  MAR – Así se fraguó el Pacto de Nueva York, entre Betancourt, Caldera y Villalba – Internet – 2010. Disponible en http://ensartaos.com.ve/?q=content/as%C3%AD-se-fragu%C3%B3-el-pacto-de-nueva-york-entre-betancourt-caldera-y-villalba

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